Columnistas

Voto o veto en segunda ronda electoral

Gerardo Alberto González/Ex diputado y ex presidente de la Asamblea Legislativa |
Voto o veto en segunda ronda electoral

Los sistemas de elección presidencial son variados si miramos los sistemas político-electorales vigentes en los países democráticos en América Latina o en el resto del mundo democrático.

Algunos países optaron por elegir sus presidentes mediante una sola ronda electoral, y mediante resultados de elección en mayorías relativas; (mitad +1), otros países han decidido mediante su Constitución Política y leyes electorales escoger al presidente mediante dos vueltas, o rondas electorales de ser necesario, e ir a un balotaje entre los dos candidatos más votados.

Los sistemas de elección de solo una vuelta (son sistemas donde se ha reducido la participación de partidos políticos emergentes, circunstanciales, movimientos sociales etc), ha crecido la autocracia y dictaduras (Nicaragua y Venezuela), disminuye el nivel competitivo electoral, el perfil de sus candidatos, sus propuestas programáticas y de alguna forma ha crecido la autocracia y los sistemas dictatoriales.

La experiencia demuestra que los partidos políticos se mantienen en el poder durante períodos relativamente largos evitando el principio democrático de la alternancia en el poder. Sin embargo, pese a lo anterior, la reducción del número de candidatos, y la disminución de la oferta electoral es un hecho positivo, pues una fragmentación excesiva de la oferta política en una elección presidencial puede generar sus propios problemas de credibilidad electoral, invisibilidad de las propuestas y de gobernabilidad en el futuro gobierno.

Los sistemas donde hay balotaje, o segunda vuelta, aunque incluso han protegido valores democráticos de libertad de elección, también han generado discordia política, crisis de gobernabilidad en muchos países. Es en este modelo donde más fácilmente se da la aparición de candidatos anti-sistemas, impulsados por la expectativa de una segunda vuelta, donde se apoderan del discurso popular de que nada anterior ha servido( Vg. Hugo Chaves, Rafael Correa, Alberto Fujimori), y no es raro encontrar ejemplos de ganadores del balotaje en segunda ronda, candidatos que no han ganado la primera ronda.

Estos sistemas de segundas vueltas o balotajes están caracterizados generalmente por una pluralidad de partidos políticos participantes, poca competitividad y baja calidad de exposición de sus propuestas para la primera ronda, lo que aumenta considerablemente los niveles de abstencionismo electoral.

La elección de segunda ronda muchas veces, aunque el candidato ganador obtiene más del 50 % de los votos válidos emitidos (necesariamente al ser solamente dos candidatos finalistas) no se traduce necesariamente en legitimidad electoral pues ese 50 % de votos, es referido a los votos válidos emitidos y no del 50 % de la ciudadanía con derecho a votar (padrón electoral), lo que se puede traducir en una incongruencia tambien con respecto a la elección legislativa, al darse en momentos y coyunturas electorales distintas, provocando siempre crisis de legitimidad y gobernabilidad. Pues la segunda ronda y la mayoría obtenida no representa la legitimidad deseada frente al padrón electoral de ciudadanos inscritos para votar. Costa Rica no ha escapado a ello, ejemplos de ello han sido; la elección en 2002, 2014 y 2018, aunque creo en menor grado en 2002-2006 (a pesar que por primera vez se da el rompimiento absoluto del bipartidismo imperante, una pluralidad de fracciones parlamentarias).

Algunos países exigen una mayoría absoluta (50%+1) para no ir al balotaje y declararse ganador en primera ronda, otros exigen el 40% de votos válidos emitidos, caso de Costa Rica, donde van al balotaje los dos candidatos más votados sin que ninguno alcanzara el 40%. En otros países se exige además que el segundo partido político más votado no tenga una diferencia mayor a 5% o 10% de votos con respecto al primero sino se da como ganador al primer candidato más votado, independientemente que no obtuviese el 40%.

En Costa Rica, en el 2002, el Dr Abel Pacheco De La Espriella, candidato del Partido Unidad Social Cristiana, obtuvo en segunda ronda electoral 34,04 % del total de electores inscritos, mientras en el año 2014 Luis Guillermo Solís obtuvo en segunda ronda 43,85 % del total de electores inscritos y en 2018 el actual mandatario Carlos Alvarado obtiene en segunda ronda 39,81 % del total de electores inscritos, lo que deja en evidencia que las segundas rondas no dan legitimidad mayoritaria con respecto al padrón electoral, y en todos esos períodos ha existido cuestionamientos de legitimidad electoral, multi-fraccionamiento parlamentario, y pocas reformas de orden estructural.

Aunque debo de reconocer se dieron algunas leyes de importancia en el período 2002-2006, como lo fue la gran discusión en Comisión Mixta de Reformas Fiscales, Ley de Referéndum, Regulación de Ley de Partidas Específicas, Ley de Enriquecimiento ilícito, Aprobación Tratado Libre Comercio, Código Contencioso Administrativo, entre otros. Así mismo en este período (2018-2022 ) que culmina el 30 de abril próximo, se han aprobado leyes de muy alta importancia en la estructura del estado, tales como la llamada “ Ley de Regulación Huelgas”, Reforma Fiscal, Ley de Empleo Público, Ley de Notificaciones a Sindicados, Limite a Reelección de Alcaldes, entre otras.

Consideraciones finales

  1. En lo personal creo que desde el año 2014 (año en que por segunda ocasión hubo balotaje en Costa Rica) debió realizarse la modificación constitucional y electoral para regular las segundas rondas electorales.
  2. Creo en el sistema de segunda ronda electoral, pero no creo que solo deban ir dos candidatos a ella. Creo que si ningún candidato obtiene más del 40% de votos válidos emitido en primera ronda electoral, deben ir a un balotaje todos los candidatos que obtienen al menos un 5 % de votos válidos emitidos, en relación con el total del padrón (cifra de firmas ciudadanas que se exige para convocar un referéndum, Ley Número: 8492, artículo 3, y de la cual fui además un impulsor, desde la presidencia de la Asamblea Legislativa.
  3. Creo la segunda ronda debe realizarse un mes después de la primera ronda electoral.
  4.  Creo que se debe variar la elección de diputados pasando la fecha para su elección el primer domingo de marzo junto con una eventual Segunda Ronda o solo para elegir diputados si ya salió electo el presidente en primera ronda. ¿Por qué?  Porque le daría mayor posibilidades al partido ganador obtener más diputados, evitar el quiebre no racionalizados de votos y dar mayor gobernabilidad. Al participar en segunda ronda los candidatos con mayor votación al 5 % también puede visibilizar a sus candidatos a diputados.

Por lo anterior, es que creo que el sistema electoral costarricense en segunda ronda no garantiza competitividad, ni legitimidad, ni sustancialidad, ni gobernabilidad, por ello creo que hay una distorsión electoral que convierte el voto positivo de primera ronda en un voto negativo o veto en segunda ronda.

Última actualización: 21/12/2022