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Costumbres y Tradiciones

Ricardo Solano |
Costumbres y Tradiciones

Cuando escribí el artículo que tenía que ver con la felicidad, o lo que produce felicidad en el ser humano, sabía que en algún momento debía darle vuelta a la tortilla y así poder hablar o tocar las cosas que producen dolor.

A nivel personal, tal y como lo conté en algún artículo anterior, lo que más he sentido o sufrido, fue la muerte de mi madre, a lo mejor por ser un niño de solo seis años y medio de vida. Pero fue tanto el dolor que sentí, que me pasé años peleado con Dios, reclamándole que ¿Por qué se la había llevado, si mis hermanos y yo la necesitábamos?

Pero dice un dicho, que el tiempo todo lo cura, o por lo menos vamos olvidando el duro episodio vivido. De la misma forma se puede decir, que el paso de los años, la experiencia y las cosas del diario vivir, opacan poco a poco el dolor y vamos asimilando el sufrimiento.

Ahora, yo creo que usted y yo coincidimos en que hay dolores de dolores. Por ejemplo, cuando muere un ser muy querido, se le puede preguntar  a la persona que sufre aquel gran dolor, que ¿donde le duele?  Es prácticamente imposible definir donde porque duele absolutamente todo, lo digo con conocimiento de causa, porque ya pasé por donde asustan.

Hablando siempre de dolor y sufrimiento, hay personas que se refieren a la vida, como si fuera un valle de lágrimas, yo en eso no estoy de acuerdo, porque vivir feliz es casi una obligación, o al menos es de la forma como lo veo, pero lamentablemente, es del tipo de persona, que nunca está satisfecha, que de todo se queja, a la que nunca le alcanza el dinero, que por su forma de ser y de actuar, choca con todo el mundo, o sea, su vida es fea, porque la misma persona la hace fea con su forma de ser.

Retomo el tema de la muerte de un ser querido, porque ese es el tipo de dolor que no se quita con una aspirina. Insisto en que no fue que me lo contaron, ya lo viví en carne propia con la muerte de mis padres y un hermano.

Se pierde el ánimo, el apetito, el sueño, la paz, dan ganas de llorar de forma desconsolada y hay quien llega hasta a la depresión. Ya ahí la cosa es preocupante, porque el sufriente puede perfectamente desear morir también.

La vida del ser humano es una lucha constante. El que no lucha es porque falleció o aquel que no ha nacido, aunque muchas veces el que no ha nacido lucha por su vida sin haber llegado al mundo, por el tema del aborto, o simplemente porque es una criatura no planificada.

En ocasiones sufro, porque aunque no lo acepte de buena gana, recojo lo que sembré. Cómo se podría quejar el que todo lo gasta en drogas y licor? Aquí aplica aquello de que, “eres el resultado de ti mismo”, y puedo buscar a quien echarle la culpa de lo que estoy viviendo, pero no pasará de ser algo con lo que busco silenciar mi conciencia, solo eso.

Porque ya estoy grandecito y he visto mucha agua pasar bajo el puente, puedo contarles que he conocido personas que en su momento han tenido muchísimo dinero, pero hoy no tienen donde vivir, ah pero cuando su vida transcurría en la opulencia, se gastaba a manos llenas en licor y en faldas, ¿a quién puedo culpar de mi situación, si soy el resultado de mi mismo?

Como decía mi papá, en esta vida cada uno se muere por lo que le gusta. Eso difícilmente va a cambiar, tanto es así, que el ser humano llega a creerse sus propias mentiras, aquello que no es cierto pero que le da felicidad.

Y ya para la parte final del artículo decirles que no todas y todos nos hacemos responsables de lo que hacemos, claro que eso es lo mismo que tirar la piedra y esconder la mano, miento porque me falta valor, entereza, lealtad, dominio propio, en una frase, no tengo honradez para enfrentar una situación x, mejor lo oculto, porque lo que hice me causa dolor, pero está hecho.

Mis queridos lectores, el dolor y el sufrimiento nos van a acompañar siempre y hay cosas tan dolorosas, que en nuestras fuerzas no las podemos sobrellevar, es el momento de refugiarse en Dios.

Recordar es volver a vivir.

Hasta la próxima.

Última actualización: 24/03/2025