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Costumbres y Tradiciones

Ricardo Solano |
Costumbres y Tradiciones

Puedo decir que es una constante, algo que pasa cada vez que voy a escribir mi artículo mensual, por todo lo que de él aprendí, viene a mi mente la figura de mi señor padre, un gran hombre, un papá que nos quiso muchísimo. Pero no solo eso, también puedo decir de él, que me enseñó muchas cosas, entre ellas, algunas que son imprescindibles en la vida de cualquier ser humano, como la honradez.

En la última etapa de su vida, fue comerciante y de él aprendí mucho en lo que es la compra y venta de artículos.

Mi papá también fue músico, de él heredé el amor por la música, en mi ADN ya venía ese ingrediente, luego fui cantante por tres años del grupo CANELA.

Pero hay otro aspecto que caracterizaba a mi papá: los dichos o refranes.

Siempre tenía a flor de labios algún refrán.

Voy a tratar de darles una muestra, para que vean como tenia dichos para todo.

Decía: no hay mal que por bien no venga, no por mucho madrugar amanece más temprano, dime con quién andas y te diré quién eres, ahí es donde la chancha tuerce el rabo, al mal paso darle prisa, agua que no has de beber, déjala correr, calabaza, calabaza, cada uno para su casa, es que le halan mucho el rabo a la ternera, más largo que un grito de chancho, si la chancha no se hubiera muerto, hubiera tenido chanchitos, el que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija, entre cielo y tierra no hay nada oculto, la boca habla de lo que hay en el corazón, una cosa es verla venir y otra es hablar con ella, una golondrina no hace verano, un resbalón cualquiera da en la vida, se le subieron los humos a la cabeza, el músico toca y se va, en carrera larga le gana el pato a la gallina, al mal tiempo buena cara, es más fácil que darle un chonetazo a una lora, casa de herrero, cuchillo de palo, oigan al burro hablando de orejas, el pájaro es por el canto, no por la pluma, perro que ladra no muerde, tanto, tanto va el cántaro al agua, hasta que en una se quiebra, machete estate en tu vaina, el hombre por la palabra, el buey por el cacho, ese no es santo de mi devoción, el que paga lo que debe, sabe lo que le queda, póngale más agua a la sopa, vienen visitas, vale más tonto callado que tonto hablando.

Tal y como lo dije líneas arriba, esto es solo una muestra de los tantos dichos y refranes que usaba mi papá, lógicamente que tenía más.

Ese era mi papá. Quedó huérfano muy joven, vivió con una madrasta que lo maltrató mucho, se casó también muy joven y procreó 10 hijos con mi madre, María Del Rosario González Segura.

Fue músico, barbero, comerciante, trabajó en el campo, sabía sembrar y la honradez era su escudo.

Por lo menos yo, nunca supe quien le enseñó tantas cosas, como tocar guitarra, tener pulpería y cantina, si solo tenía un segundo grado de primaria?

Teófilo Solano Saborío era su nombre. Murió de cáncer a la edad de 78 años y al final de su vida nos dejó una frase para meditar, dijo: no me importa morir, pero quisiera llevármelos conmigo. Esa frase refleja todo el amor que nos tenía.

Les he hecho una sinopsis de mi señor padre. Así era, así fue. Que descanse en paz.

Última actualización: 26/02/2024