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Costumbres y Tradiciones

Ricardo Solano |
Costumbres y Tradiciones

Aunque muchos y muchas no lo saben, su verdadero nombre es “mirlo pardo” pero lo conocemos como el yigüirro y casi todos los ticos sabemos que es el ave nacional.

Su color es sencillo, nada extravagante, muy lejos, por ejemplo, del colorido de las lapas. Tiene el color de la tierra polvorienta del mes de marzo, misma que espera con ansias las lluvias de mayo.

A propósito de lluvias, para muchas personas, el yigüirro canta para pedir agua, pedir que llueva. Es una creencia popular y hasta alguien se atrevió a decir, “los yigüirros ya están afónicos de pedir agua y nada que llueve”.

Es muy dado en nosotros los humanos, el que repitamos algo que escuchamos, sin entrar a valorar qué tan cierto es.

En cuanto a los conciertos  que gratuitamente nos regalan estas aves al empezar el día o al atardecer, no es cierto que lo hagan para pedir agua o lluvia, la verdad anda por otro lado y tiene que ver más con su época de apareamiento. Lo que él hace es marcar su territorio y ¿por qué no pensar que su melodía también es una forma de encontrar esposa?

De lo que doy fe porque lo he visto, es que una vez que ha conseguido su pareja, ambos construyen el nido donde la hembra depositará los huevos, asimismo, al nacer los pichones, la tarea de alimentarlos es de ambos padres.

Su dieta es muy variada. No tiene problema para alimentarse de insectos, lombrices o frutas. Lo que es difícil es saber qué cantidad de metros cuadrados defiende cada yigüirro, lo que sí está claro es que en su zona no tolera otro macho en época de reproducción, así tenga que pelear por su territorio.

Como es sabido, es el macho el que canta, pero hay otra característica o papel que también desempeña y a la cual se le da poca importancia, me refiero a cuando hay que dar la alerta ante un peligro. Cuando hablo de peligro, no es por la presencia de un humano, casi siempre se le escucha dar la voz de alerta cuando hay un gato o un gavilán cerca, esto es mucho más marcado cuando sus pichones todavía están en el nido. Hay que señalar que las hembras ayudan cuando de formar algarabía se trata.

La alerta puede ser aprovechada incluso por otra especie de ave, ya que en el mundo animal, la comunicación solo es clara para ellos, es su idioma.

Cuando el macho detecta algo que para él representa un peligro, emite un largo piiiiiioooooo, que no tiene ningún parecido con su canto natural, sencillamente es una señal para que en su territorio nadie se duerma.

Pero también hay una leyenda poco divulgada acerca de esta ave, que es herencia de nuestros aborígenes. La misma habla de cuando Dios hizo las aves. Las formaba, les daba su color y el tipo de canto. Pero su enemigo, con tal de ganar pensó, “voy a hacer una con todos los colores del arco iris” y así la hizo, pero no pudo darle el canto. Entonces Dios, en su infinita misericordia, quiso ayudar y le dijo a aquella ave que estaba muda, “te doy y me das, te regalo un bello canto, pero tienes que perder tus colores”. Fue de esta forma como vino al mundo nuestra ave nacional. Cuenta la leyenda de nuestros ancestros, que Dios le dijo al yigüirro, que solo había que esperar a que lloviera para que se lavaran sus colores y quedara con solo uno. De ahí que el ave espere con tanto anhelo las lluvias.

La encontramos prácticamente en todo el territorio nacional, tanto en el campo como en las ciudades. Su pariente cercano es el yigüirro de montaña, la diferencia está en que el de montaña es grisáceo y con pico negro, por supuesto, también el canto.

Como ya fue señalado, uno de sus alimentos son las lombrices, por lo tanto prefiere lugares húmedos, lo que es igual a decir, que hay dos lugares donde no lo vamos a encontrar: sitios áridos o muy fríos.

Yo podría asegurar, que en este país, son pocas las personas que nunca han escuchado cantar a un yigüirro, nuestra ave nacional.

Recordar es volver a vivir.

Hasta la próxima.

Última actualización: 23/08/2021