Costumbres y Tradiciones
Decir que el tiempo no se detiene, es como que llueva sobre lo que ya está mojado. Los años pasan, también el tiempo, las modas, los estilos de vida, todo va cambiando.
Hace un puño de años, los que se tatuaban eran los que iban a la cárcel y los marineros, incluso, en el caso de los que perdían la libertad, su tatuaje tenía un mensaje, puede que este lo que comunicara era que había matado dentro de la cárcel, hoy día, a muchos les falta cuerpo para hacerse un tatuaje más.
Mi papá que tenía pulpería, acomodaba en un saco, un diario que tenía un valor de 85 colones, o sea, un saco de comida por 85 colones. Hoy, cien colones no son nada, es el valor de un chicle o confite.
Todo cambia, no solo el día, el mes o el año. Así que no me debo engañar o mentirme a mí mismo. Tengo un compañero de trabajo de 43 años de vida, soltero, pero busca novias de 22 o 23 años, o sea está fuera de contexto.
Todo va cambiando, también nuestro físico, por lo tanto, conocer mi ciclo de vida, es una obligación. Estamos claros en que no somos eternos y que el envejecimiento comienza después de nacer, es por eso que no debo ser cabeza dura, vivir y dejar vivir y abstenerme de siempre llevar la contraria.
Las limitaciones no son otra cosa que la certificación de mi condición humana, debo aceptar que los seres humanos no somos perfectos, que tenemos fortalezas y debilidades.
Ahora, hay personas que no acostumbran copiar, que no se sienten bien imitando, que no quieren ser uno más de la manada, pero el precio de ser diferente, es muy alto y no todas las personas están dispuestas a pagarlo.
La vida es bonita, siempre y cuando yo sepa vivirla. Nuestra aspiración es a vivir bien, es un anhelo generalizado, pero si llego a equivocarme, no es el fin del mundo. El error me deja una enseñanza, está en mí reconocerla, aceptarla y rectificar, no ser como reza el dicho, de que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Así que a poner los pies sobre la tierra, aterricemos si es que hemos andado volando, porque como ya lo señalé, es muy mal visto el que yo mismo me engañe.
Les pongo un ejemplo: hay personas que a los 75 u 80 años de vida, quieren ser doctores, o sea, terminar una carrera universitaria y recibir el título de doctor. Me disculpan pero yo lo veo más por el lado de complacer el ego. Es loable que ya estando pensionados deseen alcanzar algo, que a lo mejor en su juventud, por diversos motivos no lograron. Es un ejemplo, todo a su tiempo.
Es lo mismo que abuelitas criando nietos, no, hay una época para cada cosa. La misma mujer tiene marcada la fase de la vida para tener hijos, llega el momento que aunque quiera, no puede. Y las abuelitas, pueden tener mucha disposición y mucho amor, pero ya la paciencia no es suficiente, ya les tocó con los hijos, que las tareas de la escuela, que carreras porque se enfermaron, no, se espera mucho de ellas. A lo mejor les tocó porque murió una hija que tenía hijos pequeños, pero para sacar la tarea, tienen muchas cosas en contra.
La crianza de los hijos, con todas las exigencias del mundo actual, es para padres valientes y esforzados, que asuman el papel con mucha seriedad, mucha responsabilidad, porque como lo he venido señalando, los tiempos cambian y las exigencias son cada vez mayores, para colmo de males, no hay una universidad para aprender a ser un buen padre de familia, la cosa es a golpe de tambor.
Le doy las gracias por haber tenido la gentileza de leer este artículo, que lo único que busca es ubicar a los seres humanos en su debido lugar, ni más ni menos. Muchas veces yo me la creo y a los 75 quiero hacer piruetas como si tuviera 15, eso es auto engañarse.
Recordar es volver a vivir.
Hasta la próxima.
Última actualización: 26/10/2023







