Columnistas
Grecia no necesita más represión: necesita más ciudadanía más libre.
Comenzaré por lo evidente, aunque parezca invisible para algunos escritorios municipales: el principal afectado por la policía municipal no es el delincuente. Es el ciudadano común. El “pulseador”. El que vende doce aguacates en una esquina para resolver el día… y cuya mercadería termina en la basura como si fuera contrabando de alta peligrosidad. De verdad creemos que esa persona, después de ese trato, se siente parte de la ciudad? ¿Ciudadano de qué exactamente? El problema de la seguridad no nace en el vendedor ambulante. No nace en quien intenta trabajar. Nace en dinámicas mucho más complejas, que —curiosamente— no...



















