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Todos los hombres del Chavismo

Luis Castrillo Marín / Periodista y Politólogo, UCR |
Todos los hombres del Chavismo

La última revelación acerca de una serie de audios presidenciales relacionados con un jugoso contrato para financiar una asesoría de comunicación en Casa Presidencial con dineros del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), termina de confirmar que en Zapote los poderes fácticos definen acciones de política pública, establecen rutas para diseñar estrategias de trabajo y; además, tienen grandes amigos en las más altas esferas del Poder.

Ahora por los salones palaciegos pululan toda clase de personajes impresentables: financistas de campaña política que tienen oficina justo al lado del Gran Líder, asesores de imagen hasta hace muy poco desconocidos, pero que en la actualidad ejercen una enorme influencia en la res pública, igualitico que Grigori Yefímovich Rasputín, el místico ruso que actuó con una enorme influencia sobre la Casa Imperial Rusa durante los últimos años de la dinastía Románov durante la Rusia Zarista de principios del siglo pasado.

Estos nuevos socios locales se mueven tras bambalinas caminando por los salones de la frondosa burocracia orondos y lirondos; a pesar de que, oficialmente no ostentan ningún cargo público como un ministerio, una presidencia ejecutiva o una embajada.

No se explica cómo, según revelan los audios entregados al periódico La Nación por la exministra de Comunicación, Patricia Navarro, el Comandante del Poder Ejecutivo cabildea para que un amigo cercano sea incluido en el famoso contrato con el BICE a menos, claro está, que sea necesario saldar compromisos adquiridos previamente al mejor estilo del Quid pro quo o; mejor dicho, como señala la jerga callejera “dando y dando”.

El tema de los registros de audios que revelan todo tipo de detalles incomodos en temas de gobierno tiene larga data. Ya a inicios de los años 70 el expresidente de los Estados Unidos (EE.UU.), Richard Nixon, tuvo que renunciar luego de varios meses de investigación de los reporteros, Carl Bernstein y Bob Woodward, del periódico Washington Post, quienes empezaron a destapar todo tipo de matráfulas tejidas desde la Casa Blanca en el famoso caso Watergate.

La caída final de Nixon se terminó de fraguar cuando estaba a punto de que le aplicaran –con bastante probabilidad de éxito- el impeachment (juicio político) porque, entre otras razones, se negaba a entregarle a una Comisión Investigadora del Senado de los EE. UU. unas conversaciones sin editar que él mismo había grabado en la Oficina Oval.

El detalle de aquella operación escondite de Nixon quedó consignado en el libro “Todos los Hombres del Presidente” escrito por Bernstein y Woodward; además, llevada al cine en la película homónima dirigida por Alan Pakula.

La polémica de los últimos días en relación con las conversaciones internas de los peones del Chavismo criollo deja grandes lecciones, tal vez la más importante consiste en que los funcionarios públicos en labores oficiales no pueden alegar privacidad; caso contrario, si quieren mantener el anonimato mejor que se vayan para la casa, allá nadie los molesta.

Por lo demás, ya en Costa Rica muchos dejamos de creer en santos que orinan agua bendita menos si tienen el apellido Chaves.

¡Vade retro satana!

Última actualización: 09/12/2023