Reflexionemos sobre la Jornada 4x3
Las declaraciones del alcalde de Grecia con respecto a la jornada 4x3 parecen más bien oportunistas, y no una reflexión profunda sobre lo que realmente implica este proyecto.
Los invito a reflexionar, muchas personas trabajadoras realizan horas extra para alcanzar un salario que cubra sus necesidades básicas, debido al alto costo de vida y a la creciente desigualdad que afecta a Costa Rica.
Este proyecto no promueve una verdadera flexibilización laboral; lo que hace es otorgar a los patronos un marco jurídico que les permite no pagar horas extra. Esto no solo implica que las personas trabajadoras deban laborar más horas por día y por semana, sino que también precariza sus salarios, sumando a esto que proporcionaría efectos negativos en la productividad de las personas trabajadoras, tal y como lo señala el economista don Luis Paulino Vargas Solís.
Una discusión honesta sobre flexibilización laboral debería centrarse en reducir la jornada de 48 a 40 horas semanales, garantizando un salario digno que responda a las necesidades reales de las y los costarricenses.
Todos y todas nos veríamos afectados, especialmente las mujeres y las personas jóvenes. Esto se debe a dos contextos críticos: la responsabilidad histórica del cuido que recae sobre las mujeres y la realidad de muchos jóvenes que deben estudiar y trabajar. Bajo el esquema de la jornada 4x3, muchos se verían obligados a escoger entre el cuido, estudiar o trabajar, y sabemos que, para una gran parte de la población, dejar el trabajo no es una opción viable. Esto nos debe preocupar, ya que podría significar que muchas mujeres y personas jóvenes se queden sin ocupación y formación, quedando atrapados en empleos mal remunerados y en condiciones de pobreza.
Además, es importante reconocer que las personas trabajadoras no eligen su horario. La relación de poder entre patronos y trabajadores suele estar desequilibrada, y ante una situación de necesidad, la persona trabajadora se ve obligada a aceptar el horario que se le imponga.
Y lo más importante, la salud mental. Occidente ha mostrado índices altos de suicidio. Las intervenciones en el puente Rafael Iglesias son evidencia clara de que algo no está bien. Por eso, el tiempo de descanso y de calidad con la familia debería ser una prioridad. Aunque insistan en que este proyecto lo garantiza, la realidad demuestra lo contrario. El objetivo de este proyecto no es el bienestar de las personas trabajadoras, sino eliminar el pago de horas extra que hoy muchas personas necesitan para cubrir sus gastos mensuales.
Por otra parte, usar como estrategia la manipulación de sensibilidades y necesidades tan urgentes como el empleo para justificar la aprobación de este proyecto, no solo es una falta de respeto, sino que recuerda las mismas tácticas utilizadas hace años. Durante el referendo del Tratado de Libre Comercio, el Partido Liberación Nacional y el expresidente Óscar Arias Sánchez apelaron a esa misma necesidad para coaccionar a la población a votar por el "Sí". Y pues sí, coaccionar, porque bajo esos argumentos, quienes más necesitaban empleo no sentían que tuvieran otra opción.
No podemos olvidar el infame "memorándum del miedo", que buscaba infundir inseguridad en la población si el tratado no era aprobado. Hoy, 18 años después, parece que esas estrategias siguen vigentes.
Por todo esto, las declaraciones del señor alcalde no solo resultan inoportunas, sino que están muy alejadas de la realidad de la mayoría de los costarricenses. Personas que no ganan tres millones de colones al mes, ni siquiera un millón, y en muchos casos, ni la mitad. La falta de sensibilidad ante la diversidad de realidades que enfrentan las personas trabajadoras, y las graves implicaciones que este proyecto puede tener, nos lleva a preguntarnos:
¿A quién realmente busca beneficiar el alcalde con sus declaraciones?
Última actualización: 28/05/2025







