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Recordando la pandemia

Lic. Edgar Alfaro Vargas/Abogado y Notario Público. |
Recordando la pandemia

De la Pandemia del Covid-19 del año 2020-2021 solo tengo tristes recuerdos. 

Fueron dos años llenos de temor y angustia.

Nunca me había imaginado que me iba a tocar vivir una experiencia tan extraña.

Recuerdo que había que usar mascarillas para evitar el contagio, no se debía salir de la casa, había que lavarse las manos constantemente con jabón, los negocios estaban cerrados, había que ponerse las vacunas para no enfermarse y lo peor y más triste, enterarse de la muerte de familiares, amigos y personas conocidas.

Fueron días, meses, un largo tiempo de soledad, de angustia y ansiedad.

El teléfono móvil se convirtió en el mejor aliado, se dependía de él para comunicarse, pues no había reuniones de amigos, ni se podía compartir personalmente por miedo a contagiarse.

Las lecciones en las escuelas y colegios se hacían virtualmente, lo que produjo un retroceso y daño en el proceso enseñanza-aprendizaje de los niños y jóvenes, aunque los Profesionales de la Educación hicieron el mayor y mejor esfuerzo, no todos estaban preparados para impartir lecciones bajo esa modalidad, ni tampoco los estudiantes tenían el equipo necesario para recibir la información.

El MEP no supo dar el mejor apoyo a los estudiantes y educadores para llenar el vacío educativo que se dio.

Otra situación que perjudicó a los niños y jóvenes fue la dependencia de la pantalla del teléfono o tablet, dejando de lado la lectura que tanto beneficio produce. 

La pobreza en general aumentó, muchos negocios cerraron, se dio un mayor desempleo, menor inversión en obra pública, el ingenio del costarricense llevó a muchas personas a reinventarse y crear una nueva fuente de ingresos, con ventas de pan, chileras, ceviches, dulces, y comidas hasta la puerta de la casa, eso es digno de admirar de los costarricenses.

Finalmente, posiblemente el daño más grande, además de las numerosas muertes, fue la afectación emocional que vivimos parar poder enfrentar esas nuevas y duras situaciones que nos tocó vivir.

Dejar de compartir con las amistades, las conversaciones en las reuniones, fiestas, restaurantes, en salones, todo se dejó de hacer, aún hoy ha sido difícil de recuperar los momentos no compartidos.

Esos vacíos de no poder compartir con los familiares y amigos, dejó un gran vacío emocional. Ruego a Dios no volvamos a vivir nunca más, esas dolorosas experiencias.   

Última actualización: 26/05/2025