¿Para qué las celebraciones patrias?
La crisis en materia de formación ciudadana es tan abismal que, a nivel de la ciudadanía parece se ha perdido la idea y el concepto de lo que significa la celebración de la Independencia Patria.
Sería una aberración cívica atreverse a afirmar por ejemplo que, la celebración de un día de tanto significado político, sea para realizar desfiles.
No se puede tampoco negar de la vistosidad que éstos le dan a dicha celebración y es parte de la emotividad ciudadana para disfrutar de la fecha pero, hasta ahí. Tan solo es uno de los tantos ingredientes en esos días.
Ahora bien, cabe la pregunta: ¿Para qué la celebración de esta fecha patria?
Parece que a muchas personas, incluyendo a las responsables del sistema educativo, se les dificulta hoy en día entender un hecho político tan importante y carecen del entendimiento para empoderarse de esta fecha para fortalecer las luchas y retos del pasado y confrontarlas con la realidad presente.
Desde mi perspectiva como padre de familia, como abuelo, como ciudadano y como costarricense, es aquí, donde está el fondo, el objetivo esencial, de la semana cívica y la celebración de nuestra independencia.
La semana cívica - insisto- es un acto político, que debe invitar a la participación de la comunidad a un verdadero cabildo abierto para ejercer la libertad de pensamiento y la libertad de expresión de las autoridades e invitados del cantón sobre el tema en mención.
Las autoridades políticas del cantón deben de disfrutar del derecho a dirigirse a la comunidad del cantón, igual que las educativas, caso contrario, se está dando un mensaje extremadamente negativo a la niñez, los adolescentes y padres de familia.
Cuando se presenta un conflicto de intereses muy focal, lo que vergonzosamente indica es que, se está al frente de personas a las que se les ha otorgado un alto grado de responsabilidad, pero a la vez queda al desnudo, que arrastran una exagerada carencia de responsabilidad política.
Con una actitud de tonta confrontación, solo se estaría demuestran, una ausencia de capacidad básica.
Posiblemente por esto se carece de la iniciativa de integrar una comisión amplia, para definir los objetivos y una agenda bien orientada para realizar con madurez, con una imagen positiva y formativa, un evento como es la semana cívica.
Cuando se desata un pleito sin contenido ni justificación lógica, como es el caso de la semana cívica, el contenido formativo pierde su esencia y queda al desnudo, la debilidad de las autoridades educativas y municipales para ser ejemplo a seguir en materia de formación ciudadana.
Es posible que en conclusión se pueda establecer que se está ante el doloroso problema, de que los representantes educativos y municipales - algunos con sofisticados títulos- están tomando decisiones pero con una gran deuda según su rango, pues muestran carecer del conocimiento y el fundamento de su responsabilidad política.
El 15 de setiembre es uno de los acto político más relevantes, de nuestra historia patria.
Pero para obtener resultados positivos, se requiere de un recurso humano que entienda el significado como ciudadano de lo que es una responsabilidad política.
Última actualización: 09/09/2022







