Me encantaba ver el portal que hacía don Olman Saborio
En la segunda semana de diciembre, ya habían terminado las clases de la escuela Simón Bolívar, en la ciudad de Grecia, el ambiente Navideño se vivía con gran fervor en las casas de los vecinos de la ciudad.
Era una costumbre muy hermosa, era la de lucir en cada casa el Portal de Belén. Era una bella costumbre, los niños la disfrutábamos mucho.
Por lo general el portal lo colocaban en una parte de la entrada de la casa, o en el cuarto que se usaba como la sala, y lo podíamos observar a través de las ventanas de las casas, también desde la puerta.
Los niños, como era mi caso, de ocho años, recorría la ciudad viendo los portales todos eran muy bellos, con tantas figuritas. Llamaba la atención, que antes del 24 de diciembre, el Niñito Dios no estaba en la Cuna. Lo colocaban el 24 en la noche.
Yo me quedaba horas viendo el portal que hacía don Olman Saborío, se podía admirar desde la última ventana de su casa, para mí era el más lindo de todos los portales.
La razón de ese motivo, era que las figuritas del portal tenían movimiento, el burrito, los patos se movían, hacía una pequeña pila con agua, las ovejas, había chorritos de cascadas de agua. Las figuras de la Virgen, San José, el Niño Jesús, el Ángel, los Pastores, todos muy lindos. El portal lo iluminaba con muchas luces de todos colores, lo que lo hacía más encantador.
Como niño inocente de esos años de 1957, pensaba que el Niñito Dios traía los regalos en la noche del 24 de diciembre, por eso en todos los portales que visitaba le pedía regalos al Niñito Dios, un carrito de una Patrulla de Policía de cuerda y que sonora la sirena, un rompe cabezas de cubos de madera, una bola para jugar fútbol, siempre quise una bicicleta, pero nunca me la trajo, a pesar de que siempre me porté bien y tenía muy buenas notas en la escuela.
A mis lectores y amistades les deseo una muy Feliz Navidad. Que el Niño Jesús los Bendiga con mucha Salud, Paz y Amor.
Última actualización: 19/12/2025







