La mujer
Me resulta repugnante pensar en la actitud de muchísimos campañeros de especie, a la hora de valorar las condiciones de la mujer como parte del género humano.
No creo en el feminismo como un acto radical, pero tengo muy claro que las diferencias tan marcadas contra la mujer a través de la historia, son un verdadero asco.
Concebir el papel de la mujer, como un instrumento de uso denigrante, no es de recibo.
Así ha sido por siglos en la gran mayoría de las sociedades, incluyendo las más desarrolladas y supuestamente cultas.
Aún hoy en muchos Estados- Nación, se les trata como objeto, se les denigra, se les vende, se esclavizan, se les niega el derecho a desarrollar sus capacidades en forma integral, al negarles el derecho a exponer y explotar con libertad, sus poderosas capacidades manuales, reproductivas e intelectuales dentro de este mundo, propio del género humano.
No se vale negarle sus atributos como ser vivo y pensante, el aporte que ella proporciona a la humanidad, al tener la capacidad de dar vida. No se puede ignorar lo determinante de su actitud como madre y compañera de vida. Es estúpido cerrar los ojos para pretender negar su gran capacidad para el trabajo, para soportar y enfrentar la adversidad. No es válido desconocer su talento inspirador y prudente en materia de toma de decisiones.
El hombre radical, represivo o indiferente, pierde a uno de sus mejores aliados al desconocer el significado del respeto, al valorar la capacidad creativa de la mujer.
Tendremos excepciones en la regla, como las hay entre los hombres, pero la grandeza humana se dignifica en la medida que, a través de la vivencia y la experiencia, se reconozca que solo puede existir una familia constructiva, cuando la mujer tiene el derecho a explotar todo su potencial, como parte del estado y de la sociedad.
Última actualización: 02/12/2023







