Columnistas

La descomposición individual, tiene funestas consecuencias colectivas

Redacción/noticias@periodicomitierra.com |
La descomposición  individual, tiene funestas consecuencias colectivas

¿Acaso tiene el adulto la fuerza ética para satanizar a la nueva generación?

En la medida en que cada persona se comporte como una víctima y sea incapaz de la auto reflexión, nada va a cambiar en nuestra sociedad en pro de la prosperidad y el desarrollo, en procura del  fortalecimiento de los derechos individuales y colectivos, o bien, para proponerse el objetivo y la meta de  formar un alto porcentaje de mejores personas y mejores ciudadanos.

La gente reclama más policías, la gente se queja por la inseguridad, la gente llora sus muertos, la gente se encierra entre paredes fortificadas, la gente teme salir a la calle, entrar a la pulpería, al bar del barrio e ir a la iglesia.

Todo es temor, todo es inseguridad

Más casi  nunca se detiene a valorar la complicidad de sus actos y las repercusiones que se han acumulado en el tiempo por su vagancia y su analfabetismo ciudadano.

Reclaman, pero cada uno de sus reclamos obedece a una actitud que busca esconder su propia vergüenza ante sus irreverentes iniciativas diarias, que son las que en realidad han creado un retrato personal y colectivo de la sociedad y del estado que cobija a la colectividad costarricense.

La actitud individual de las personas de lavarse las manos como Pilatos, pretendiendo ignorar que han sido cómplices  del proceso negativo que experimenta  la sociedad  y el  estado, robando su brillo, es el acto más inmoral, cobarde, destructivo y sarcástico que se pueda dar contra paz y libertad.

Esta descomposición tolerada por los ciudadanos, ha sido con el tiempo, la fábrica humana que ha permitido el fortalecimiento de la delincuencia observada por sus mil y una cara, ha sido además el maestro de la corrupción, ha sido la tierra abonada para que los seres humanos se devoren unos a otros en las oficinas, en las instituciones, en la familia y que cada hogar, se haya convertido en un negocio o en períodos de simple placer que, en un alto porcentaje  se destruye agotado este proceso, sin tener presente la obligación estrella: los hijos.

En cientos de hogares hoy en día los hijos no son parte de un proyecto de vida familiar, son simplemente un accidente, un estorbo para sus iniciativas materialistas.

Los hijos han pasado a ser más objeto que sujeto

El problema del estado, de la sociedad, de los gobiernos, de los partidos políticos, de los hogares, de las familias, de la comunidades, es generada por la carencia de responsabilidad individual y el haber olvidado como se debe actuar colectivamente para, resguardar el bienestar y la seguridad personal y colectiva.

Nuestra nueva generación ha sido olvidada por los padres, por los ciudadanos que siendo adultos,  han fallado catastróficamente a su familia, a su comunidad, a su sociedad y al Estado.

Por eso, es importante hacer un alto en el camino y dejarse de andar defendiendo o justificando los actos de otros, de gobiernos e instituciones y familias, cuando  ni siquiera,  se es capaz de mostrar la más mínima intención, de buscarse, de reconocerse y de juzgarse a sí mismo.

Última actualización: 30/03/2023