La aldea de la Navidad
Era sencillo. Los niños tomaron el mapa en busca de la aldea de la Navidad. Para comenzar el viaje, el requisito era cerrar los ojos y pedir un deseo. Abrieron los ojos e
iniciaron por la ruta de la felicidad. En el camino había cartas a Santa escritas por todas almas buenas, millones de deseos a lo largo de la ruta, amor, brazos abiertos para recibirles.
En cada pueblo que visitaron había historias, bondad, y eran recibidos con sinceridad, y aquella satisfacción se reflejaba en los viajantes. La despedida de los pueblos eran palabras de prosperidad y alegría. Ya faltaba poco para llegar, lo sabían porque cada vez el amor crecía, las luces de la esperanza eran más y más fuertes, y todo quedaba escrito en la bitácora de los sueños que se relataba en sus rostros.
- Ya falta poco, ya casi llegamos dijo una voz que sonaba muy parecido a los bellos momentos.
- ¡Aquí es! ¡Aquí es! Llegamos, exclamó otra voz excursionista que acompañaba a los viajantes.
Y de verdad habían llegado. La aldea de la Navidad era como la habían pensado. Todo estaba en su sitio. Todo era perfecto.
A pesar que ninguno de ellos se había movido de su casa, en el sitio donde estaban, habían cerrado sus ojos, abrieron el universo infinito de la imaginación y dejaron trabajar a la fábrica personal de los sueños y dentro de sus corazones, con mucha imaginación y humildad habían construido la ruta a la aldea de Navidad.
De verdad que con solo cerrar los ojos nos podemos trasladar a cualquier sitio, sobre todo en navidad, cuando los sueños se hacen realidad.
Feliz Navidad 2023
Última actualización: 02/12/2023







