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La aldea de la Navidad

Grigory Chaves Chaverri |
La aldea de la Navidad

Era sencillo. Los niños tomaron el mapa en busca de la aldea de la Navidad. Para comenzar el viaje, el requisito era cerrar los ojos y pedir un deseo. Abrieron los ojos e

iniciaron por la ruta de la felicidad. En el camino había cartas a Santa escritas por todas almas buenas, millones de deseos a lo largo de la ruta, amor, brazos abiertos para recibirles.

En cada pueblo que visitaron había historias, bondad, y eran recibidos con sinceridad, y aquella satisfacción se reflejaba en los viajantes. La despedida de los pueblos eran palabras de prosperidad y alegría.  Ya faltaba poco para llegar, lo sabían porque cada vez el amor crecía, las luces de la esperanza eran más y más fuertes, y todo quedaba escrito en la bitácora de los sueños que se relataba en sus rostros. 

- Ya falta poco, ya casi llegamos dijo una voz que sonaba muy parecido a los bellos momentos.

- ¡Aquí es! ¡Aquí es! Llegamos, exclamó otra voz excursionista que acompañaba a los viajantes.

Y de verdad habían llegado. La aldea de la Navidad era como la habían pensado. Todo estaba en su sitio. Todo era perfecto.

A pesar que ninguno de ellos se había movido de su casa, en el sitio donde estaban, habían cerrado sus ojos, abrieron el universo infinito de la imaginación y dejaron trabajar a la fábrica personal de los sueños y dentro de sus corazones, con mucha imaginación y humildad habían construido la ruta a la aldea de Navidad.

De verdad que con solo cerrar los ojos nos podemos trasladar a cualquier sitio, sobre todo en navidad, cuando los sueños se hacen realidad.

Feliz Navidad 2023

Última actualización: 02/12/2023