Ética y la función pública
Aristóteles filósofo griego en ´´La Política´´ nos dice: ´´No se enseña ética para saber que es la virtud, sino para ser virtuosos´´.
Si queremos lograr buenos resultados en la política y en la gestión pública, se requiere contar con gobernantes y funcionarios que hayan interiorizado los valores y posean una conducta íntegra, pues son estos servidores públicos quienes marcan las directrices y operan las instituciones.
Que será mejor, el gobierno de las personas o el de las instituciones, la respuesta puede ser similar. Son las personas las que hacen las leyes y las instituciones, por lo que se deduce que cualquier mejora en el funcionamiento de las instituciones públicas y por tanto la credibilidad en éstas, será posible si se eleva la conducta moral de los individuos que la integran mediante una adecuada formación ética.
Para frenar las actitudes antiéticas en el ámbito público y recuperar la confianza del ciudadano, parece ser que no es a través de ´´controles externos´´ a las personas que realizan la función pública como se impide que éstos cometan actos indebidos, sino que es a través de la sensibilización, del desarrollo de la conciencia, así como del establecimiento de principios internos en las personas como se podrá evitar la realización de actos contrarios a la ética y por tanto corruptos.
En las instituciones de carácter público es importante contar con un personal formado en ética, entendida la ética como la herramienta poderosa que forma la conciencia de las personas y desarrolla su capacidad de juicio. Precisamente, una de las causas que ha provocado la desconfianza en las instituciones públicas es la ausencia de principios y valores éticos, por eso el incremento de vicios o actitudes antiéticas tales como la corrupción, el abuso de autoridad, el tráfico de influencias.
Todo gobierno, para mantener una eficiente administración, debe contar con individuos íntegros. Es aquí donde la ética tiene una gran importancia al seleccionar los perfiles, formar y reiterar a los servidores públicos la necesidad de hacer bien sus tareas y actuar con responsabilidad. La ética es el mínimo exigible para asegurar una honestidad y una responsabilidad en el empleo público.
Finalmente, cuando se habla de Ética Pública se refiere a los principios y normas con los cuales los servidores públicos deben desempeñar sus funciones, sus actos concretos orientados hacia el interés público. Por eso la ética pública, se entiende como la parte de la disciplina ética que trata los comportamientos de los gobernantes y funcionarios públicos en el desarrollo de su trabajo, y tiene por fin lograr que el servidor público aplique el sentido del deber en beneficio de la institución Pública para la que trabaja y brindar el mejor servicio al público.
´´ Quien tiene paz en su conciencia, lo tiene todo´´. San Juan Bosco
Última actualización: 18/01/2024







