Opinión

En honor a la familia Muñoz

Ana Béatrice Hidalgo Muñoz/Ced107530092 |
En honor a la familia Muñoz

Tuve una infancia feliz. Los mejores recuerdos de esa niñez tan dichosa, los compartí con mi familia en la casa de Tita y abuelo, al lado de la Embotelladora Muñoz.

Pasamos tardes enteras de domingo, jugando en el pichirilo, entre cajas de refrescos o botellas de vidrio color ámbar. Disfrutamos la calidez de abuelito que con su amor y paciencia nos enseñó el proceso, desde lavar las botellas, la elaboración de los refrescos, el embotellado, poner las chapitas y etiquetar.

Las tardes de juego terminaban con una zarza bien fría en unos vasitos color naranja. Juntos vivimos cada etapa, desde la tradicional hasta migrar a la industrialización, ver la empresa crecer y avanzar a la modernidad. Para muchos fue un duelo, salir del centro para mudarnos a un nuevo lugar… crecer tenía un precio: dejar la fábrica donde tanto habíamos disfrutado, para avanzar.

En el 2015 con mucho dolor cerramos el ciclo y MINERVA se vendió.                                                 

Honro a mis antepasados que migraron de España buscando mejores condiciones, a mi bisabuelo Juan Muñoz, a mi abuelo Santos Muñoz García que con gran tenacidad, esfuerzo y honestidad forjaron esa empresa. A mi tío Alfonso José Muñoz Vargas que por muchos años fue el baluarte que la sostuvo con entereza y dedicación.

 A mis tías y mi madre que siempre estuvieron ahí, amando y resguardando ese patrimonio. Que nada mancille la dignidad de un trabajo justo y honrado. Que en nuestros corazones se preserven siempre los buenos recuerdos, la gratitud con esos emprendedores y con quienes nos acompañaron durante más de 100 años.

Última actualización: 17/11/2023