El riñón, un órgano imprescindible que debemos cuidar
Las especies animales más desarrolladas tienen órganos tan extraordinarios, útiles y hasta hermosos, que merecen todo nuestro cuidado y atención. Conocer cómo funcionan y los beneficios que ofrecen para la vida, es adentrarse en un mundo fascinante de perfección y belleza.
Uno de estos órganos son los riñones.
El ser humano adulto normal tiene dos riñones. Cada uno pesa alrededor de 150 gramos y tiene el tamaño aproximado de un puño cerrado. Están ubicados en la pared posterior del abdomen, fuera de la cavidad peritoneal. La complejidad estructural de ellos, termina en las llamadas “nefronas”, que son las unidades funcionales del riñón, o sea, las estructuras que producen la orina. Cada riñón tiene entre 800 mil a un millón de nefronas, y el riñón no puede producir nefronas nuevas por lo que es imprescindible mantener activas a la mayor parte de ellas. Se sabe que, a partir de los 40 años de edad, secundario al envejecimiento, se reduce el número de nefronas funcionantes al punto de que se pierde el 10% de ellas cada 10 años. Esto significa que una persona de 80 años tendría hasta un 40% menos de nefronas útiles. Peor sería, si estas se dañaran por descuido o enfermedades prevenibles.
Entre las variadas funciones de los riñones en el control del funcionamiento normal del organismo, podemos citar:
- Eliminar del cuerpo los materiales de desecho que se han ingerido o que ha producido el metabolismo.
- Controlar el volumen y la composición de los líquidos corporales.
- Regulación de la presión arterial (PA).
- Regulación del equilibrio ácido-básico
- Secreción, metabolismo y excreción de hormonas.
- Formación de azúcar a partir de aminoácidos (gluconeogenia).
Los principales materiales de desecho son la Urea (del metabolismo de los aminoácidos), la Creatinina (de la creatina de los músculos), el Ácido úrico (de los ácidos nucleicos), los productos finales del metabolismo de la hemoglobina (la Bilirrubina), y los metabolitos de varias hormonas. La cantidad de agua y electrolitos dependen de la ingestión diaria de ellos, sin embargo, el riñón es capaz de mantener el equilibrio excretando el exceso o reteniendo cuando hay déficit. La PA se controla eliminando mayores cantidades de sodio y agua (disminuye la PA), o liberando la sustancia vasoactiva “Renina” (aumenta la PA). El equilibrio ácido-básico se logra mediante la excreción de ácidos (sulfúrico y fosfórico) que se generan por el metabolismo de las proteínas, y por la regulación de los amortiguadores (sustancias de ph básico). Los riñones secretan “eritropoyetina”, que es una potente hormona que estimula la producción de glóbulos rojos en la sangre, y la forma activa de la vitamina D (Calcitriol), que participa en el depósito de calcio en los huesos y la reabsorción de éste en el sistema digestivo. Y, por último, a partir de los aminoácidos de las proteínas, los riñones son capaces de producir glucosa (azúcar) como principal fuente de energía de los seres humanos.
Esta vasta complejidad de funciones nos hace pensar que si a cualquier persona no le funcionan bien los riñones tendría una acumulación progresiva de sustancias tóxicas que acabarían con su vida en apenas tres días; retendría grandes cantidades de líquidos e iones (sodio, cloro, potasio, fósforo, calcio, magnesio) que encharcarían todo el organismo, y elevarían la PA hasta límites incompatibles con la vida; tendría acidosis metabólica -el riñón es el único órgano que elimina los ácidos sulfúrico y fosfórico del organismo-; padecería de una anemia grave (algo que puede observarse en pacientes con Nefropatías graves o que están en hemodiálisis), y tendría huesos quebradizos y frágiles; o niveles siempre bajos de azúcar en sangre.
Por tanto, es vital que cuidemos nuestros riñones siguiendo estos simples consejos:
- Tome abundantes líquidos al día y orine frecuentemente.
- Elija comer alimentos saludables bajos en sal y azúcares añadidos.
- Evite las infecciones urinarias.
- Controle la hipertensión arterial o la diabetes mellitus si la padece.
- Modere el consumo de alcohol.
- Haga actividad física sistemáticamente.
- Mantenga un peso saludable acorde a su estatura.
- Duerma suficientes horas al día.
- Deje de fumar y evite el estrés prolongado.
- Hágase, cada año, análisis de función renal, y exámenes generales de orina.
Y ante cualquier duda, consulte con su médico de confianza. Las enfermedades renales pueden ser evitables.
Última actualización: 27/03/2023







