Costumbres y Tradiciones
Saludos cordiales mis queridos lectores.
Como ya lo han notado, no siempre mi artículo tiene que ver con Costumbres y Tradiciones. Se da poco pero a veces doy un paso al lado, para tocar algún otro tema y aunque mi época de niño no fue como decir la última gaseosa en el desierto, hay muchas cosas agradables, como aquel libro que usamos mis compañeros y yo en el primer grado de la escuela, el inolvidable: Paco y Lola.
Son cosas que para muchos y muchas, a lo mejor no son tan importantes, pero como mi vida de niño no fue como la de otros, a mi ese libro me marcó para siempre.
Estoy partiendo de una realidad, muchas personas ni siquiera saben que ese libro existe, especialmente de las nuevas generaciones, pero este libro fue confeccionado de forma tal, que aunque el niño o la niña no fueran demasiado chispas, siempre aprendían.
Jamás podre olvidar aquello de: “mamá amasa la masa” o “el muñeco de maní”, eso sí, el libro Paco y Lola fue confeccionado justo para que nosotros aprendiéramos bien y de forma rápida, es por eso que muchas de las lecturas quedaron en mi memoria para toda la vida.
Si alguien me pregunta que cual parte del libro me gusta más, no tengo duda que la respuesta seria, la Hormiguita y Ratón Pérez.
Es la última parte del libro, pero nos muestra, el amor y el sufrimiento en un corto espacio.
Todo comienza con el hecho de que la Hormiguita se encuentra una moneda y después de tener varias ideas de qué hacer con la misma, decide ponerse bonita, arreglarse bien para que los que pasaban la vieran y de esa forma, encontrar con quien casarse.
Y pasó el buey, pasó el perro y el gato, pero fue el canto de Ratón Pérez el que hizo que ella diera el sí definitivo.
El libro Paco y Lola, es un libro con muchas variantes, una de esas y con gran significado, es justo la que tiene que ver con el mes en que nos encontramos, el mes de mayo. En un lenguaje comprensible para niños y niñas de primer grado, habla del mayo florido, mes de los lirios. Dice: la tierra regada olorosa y fresca, alegría de pájaros en las arboledas, campos verdecitos con la hierba nueva, mayo florido mes de los lirios.
Este es el tipo de lenguaje que tiene Paco y Lola, confeccionado de forma sencilla, fácil de entender, pero si nos metemos más a fondo y analizamos su contenido, vamos a encontrar que la mayoría de sus historias fueron concebidas, no solo para mentes que estaban despertando, si no que es una obra literaria, pensada para que cada página del libro, quedara grabada en la mente del niño o la niña, aquellos que igual que yo, tuvimos el gran placer de contar con un tipo de libro que jamás vamos a olvidar.
Este libro es una invaluable obra que se le atribuye a doña Emma Gamboa, una educadora de hace muchos años y que en mi caso, me permitió aprender aquellas primeras letras en mi primer grado de la escuela, porque en aquella lejana época, no había kínder.
Después de Paco y Lola vinieron otros libros como Mi Hogar y Mi Pueblo, me correspondió estudiar con algunos de ellos, ya que en cada año de escuela se usaba un libro diferente.
Esto que les he contado es parte de lo que viví en la escuela. Les repito que Paco y Lola fue el primer libro que yo conocí y cada página dejó en mi un recuerdo inolvidable, como aquello de “Estaba la pájara pinta sentadita en su verde limón, con el pico recoge la hoja, con la hoja recoge la flor”.
El libro está dividido en secciones como “Ya sale el sol” “En la Escuela” “Animales Amigos” o “El Muñeco de Maní”, pero repito que es al final donde viene la parte que más me gusta, Hormiguita y Ratón Pérez.
Me preocupé por tener un ejemplar de este libro y así mantener viva la llama de ese ayer ya bastante lejano, pero que en mi caso particular, me trae recuerdos muy gratos como de la niña Ana Bolaños y del director de la escuela de ese entonces, Enrique Apú Briseño, sencillamente, no los voy a olvidar nunca.
Recordar es volver a vivir.
Hasta la próxima.
Última actualización: 22/05/2025







