Costumbres y Tradiciones.
No importa si usted se congrega en alguna Iglesia, o si por el contrario, no pertenece a ninguna, para los empleadores, eso no es relevante, ya que ellos se rigen por la ley del hombre, nada tiene que ver lo espiritual.
Los trabajadores tuvimos cinco días libres en semana santa, contando desde luego, sábado y domingo, ya que fue agregado el feriado del once de abril y de esa forma, se completaron 5 días libres de forma consecutiva, para los que conformamos la fuerza laboral de este país.
Siendo más explícito y menos severo, admito que para algunos patrones, lo que se conoce como la semana mayor, sí tiene importancia y lógicamente otorgan a sus trabajadores, los feriados de rigor.
Cuando hablo de trabajos, hay uno que se debe separar de los demás. Es el que realizan los trabajadores de las lecherías, ya que a las vacas hay que ordeñarlas todos los días. Así las cosas, a estos trabajadores se les debe pagar doble jueves y viernes santo, más el 11 de abril.
Pero independientemente de que usted crea que existe un Dios, creador de todo el universo, o que se declare ateo y niegue tal cosa, repito, sin tomar en cuenta en que sector se ubica, estos días de semana santa son un alto en el trajín diario y nos sirven para dar una revisadita a lo que es nuestra forma de vida. A nadie le gusta vivir mal, tener que sufrir, luchar y no ver resultados, pero muchas veces pasa, que lo que estoy viviendo, es consecuencia directa de mis malas decisiones, o sea, no me puedo quejar, porque yo fui el que decidí esto o aquello y llega el momento en el cual, ya ni llorar es bueno.
Puede que usted sea un miembro de la fuerza laboral de este país, pero no está a gusto con su trabajo y le sale mal, simplemente porque no quiere hacerlo. Desearía encontrar otro, pero no resulta tan fácil. O la historia puede andar por el campo afectivo y usted viva mal con su esposa, hasta el punto de que llega indispuesto al trabajo.
Otra situación bastante común hoy en día, es el problema de las finanzas, las manejamos mal y nos traen consecuencias, todavía más con lo que nos ofrece el comercio, nos la ponen fácil para que nos endeudemos.
Así que son muchos y muy variados los aspectos sobre los que los días libres nos permitieron reflexionar. Lo abordado fue solo una pincelada.
Por ejemplo, ¿Qué sucede en mi vida con los vicios? ¿Tengo alguna adicción? Bien podría ser hasta al trabajo. ¿Cómo soy en mi vecindario, cómo me comporto, soy solidario con el necesitado? O por el contrario, más parezco una abuelita en moto, porque está claro, que las buenas obras serán nuestro equipaje en el viaje final. A usted en su caja mortuoria no le a poner (ni tampoco la ocupa) una cadena de oro, un billete pero ni de mil colones, un buen reloj, una esclava de puro achiote, nada de eso, serán sus buenas obras las que lo acompañen y las que le serán tomadas en cuenta cuando le saquen el expediente.
Hay una cosa más, digna de tomarse en cuenta, es que Dios es insobornable. Con Él no vale el pobrecito, la sobadita de espalda, la jalada de leva, la pasadita de brocha, no, es perder el tiempo. Usted y yo nos tendremos que presentar un día a rendir cuentas y aunque no tengo duda que Dios es amor, también sé que es justo y dará a cada ser humano lo que corresponda.
Lo que espero de todo corazón, es que haya aprovechado al máximo los días libres.
A la playa o al campo fueron los que no tenían nada que hacer, nosotros aprovechamos el tiempo para reflexionar hacia donde me llevan mis actos y las cosas que hay que cambiar.
La vida de un ser humano, aunque viva muchos años, sigue siendo corta, por lo tanto, debemos aprovechar el tiempo al máximo.
Que ese alto en el camino por la semana santa, redunde en muchas mejoras en su vida, en usted como persona, hijo, padre, abuelo o abuela, esposo o esposa, en fin, como creyente.
Recordar es volver a vivir.
Hasta la próxima.
Última actualización: 24/04/2023







