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Agualote: Una larga historia que va quedando en el olvido

Hámer Salazar/Biólogo/ info@hamersalazar.com |
Agualote: Una larga historia que va quedando en el olvido
Agualote: Una larga historia que va quedando en el olvido

Agualote es el nombre que recibe el arroyo que sirve de límite de los distritos de San Isidro y el distrito central, con el distrito de San Roque; pasa por las inmediaciones de las oficinas de la Corte y el Liceo León Cortés Castro, o por el Mall, en el cantón de Grecia (la de América).

No hay ningún otro lugar, ni urbanización, ni nada que aluda a la palabra Agualote, en Grecia ni en todo Costa Rica. Quizás porque el nombre no es muy atractivo, con una fonética grotesca, pero principalmente, porque desde siempre (bueno desde finales del siglo antepasado), se constituyó en el “desagüe” principal de las actividades agroindustriales del beneficio de café y del ingenio azucarero, de lo que hoy es la Cooperativa Victoria. Esas instalaciones fueron primero de la familia Fernández Hidalgo, luego de Guillermo Niehaus y Co. y, finalmente, de la Cooperativa Agrícola e Industrial Victoria. No hay que ocultar, también, que el desarrollo urbanístico y otras actividades industriales llegaron a contribuir con una mayor contaminación de este río, que por muchos años era en exceso hediondo.

Muchas generaciones de estudiantes del Liceo León Cortés Castro, aún conservamos en nuestras narices, los fétidos olores que despedía el río Agualote. Afortunadamente, a principios de este siglo, se conformó una comisión interinstitucional conocida como la Comisión para la Recuperación de los Ríos de Grecia (CORERIG), mediante la cual se obtuvieron avances muy significativos en la descontaminación de la mayoría de los ríos de cantón, incluyendo el río Agualote.

Esta es la historia reciente que recordará la mayoría de quienes me hacen el favor de leer este artículo. Sin embargo, Agualote, más que un río fue una gran región. Más aun, Grecia debió llamarse Agualote. Veamos por qué.

Una de las referencias más antiguas, en las que se menciona Agualote es de 1805, cuando se informa de las diligencias seguidas por José Reyes para el remate de 24 caballerías (1092 hectáreas) de tierra en Agualote de Puas, pertenecientes a las Cofradías de la Asunción y Soledad de Barba. Se dice Agualote de Puas, porque se encontraba en una región más amplia aun, que se llamó, desde 1663 “Los Potreros de Puax”.

En 1815, se recuerda el arrendamiento, que recibe Tomás Ugalde, de 24 caballerías de tierra (unas 1092 hectáreas) en Agualote, lindante con el río de Las Trancas, quebrada del Cuajiniquil, y con el camino Real a Sarchí, pertenecientes a Las Cofradías de Nuestra Señora de la Soledad y Asunción de Barva.   Probablemente, el río Las Trancas se refiera al río Poró y la quebrada del Cuajiniquil al propio río Agualote. El camino Real a Sarchí, es el camino de Grecia a Sarchí, cuyo trazado era del Poró al cementerio y del cementerio a Barrio Latino pasando por detrás del Mall. Estos límites van a ser muy importantes en el momento de definir la ubicación de ermita, que los vecinos de Los Potreros de Puas solicitaron a las autoridades políticas y eclesiásticas, desde 1928 y que se materializó el 27 de abril de 1838.

Uno de los hechos más interesantes, fue las erupciones de ceniza del Volcán de los Botos, hoy Volcán Poás, que provocaron gran afectación a los hatos de ganado en Agualote. En este sentido, en 1834, el Jefe Político Superior de la Municipalidad de Barva, informaba de una gran erupción que había acontecido en el Volcán de los Votos (sic), en el sitio de Agualote y que había destruido los potreros y dejado sin alimento al ganado. La intención del Jefe Político era que le avisaran a los dueños para que fueran a recoger las reses y estas no murieran de hambre y sed. Lo interesante aquí, es que el nombre de Agualote trasciende los terrenos de don Tomás Ugalde, para extender la ubicación hasta el propio volcán Poás.

Un año antes de estas erupciones, en 1833, Juan José Lara Arias, adquirió los potreros conocidos como Agualote y el Tacacal, que también pertenecían a la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Asunción de Barva. Por cierto, se le llamó Potrero El Tacacal a las fincas donde se ubica el ingenio Victoria. Probablemente incluía la planicie de la recta de las palmeras.

En los cuadros estadísticos de 1843, para la provincia de Alajuela, se hace referencia a los poblados de Agualote, Sarchí, Santa Gertrudis Sur, etc., pero no se menciona el pueblo de Grecia. Note que es 1843, cuando ya habían pasado cinco años de creado el pueblo de Grecia y se seguía usando el nombre Agualote, mientras tanto, el nombre de Grecia, que era un vocablo nuevo para todos los pobladores de la región, aún no se usaba. Este tema lo trataremos en un próximo artículo.

Grecia o Agualote

Los cantones que hoy se conocen con los nombres de Grecia, Poás, Sarchí, Naranjo e incluso Zarcero, se agrupaban en un sitio conocido como Los Potreros de Puas, que estaba conformado por rancheríos dispersos y algunos pocos núcleos poblacionales como Sarchi, Tacares y La Calabaza (hoy San Pedro de Poás). Era una vasta región que no tenía ermita y la más cercana era la de Alajuela. En una sociedad eminentemente católica, ya que no había otra opción, sumida en el analfabetismo y la pobreza, necesitaba de un lugar para tener esa conexión con el Ser Supremo y era una ermita. Esa era la prioridad. No importaba si había pueblo o no.

Por esa razón, desde 1828 se iniciaron las gestiones para conseguir la autorización de las autoridades políticas y eclesiásticas para construir la ermita, pero primero debía autorizarse la formación del pueblo, lo que ocurrió el 27 de abril de 1838. Sin embargo, no se sabía dónde se ubicaría el pueblo al que llamarían Grecia. Podía ser en las aldeas de Sarchí, Tacares o la Calabaza, pero también estaba Agualote, que era un potrero, con muy pocos habitantes y que ni siquiera podría considerarse una aldea, pero estaba ubicado a un punto más o menos equidistante entre las aldeas ya dichas

Fue hasta finales de 1843 cuando las autoridades nacionales, tanto políticas como eclesiásticas, se pusieron de acuerdo y promovieron la realización de un plebiscito para definir el lugar donde se erigiría el nuevo pueblo. El plebiscito se realizó, y en el mismo salió a relucir el carácter solidario y de hermandad de estos pueblos y los votantes no “halaron para su saco” es decir, no opinaron por sus propios pueblos, sino que, por gran mayoría de votos, eligieron Agualote, un sitio equidistante entre las aldeas. De los 110 votantes, solo dos opinaron diferente, ellos votaron porque se estableciera en La Legua, que, al parecer queda en algún lugar de lo que hoy conocemos como Zarcero. Es entonces, a partir del 11 de marzo de 1844 cuando se da la fundación real del pueblo de Grecia en Agualote pues la fecha del 27 de abril corresponde solo al decreto de creación.

Es así como lugares tan frecuentados como el mercado municipal, la iglesia de metal, el parque de la ciudad y, en realidad, todo el casco central de la ciudad, se encuentran en lo que se llamó Agualote, de ahí nuestra hipótesis de que Grecia puedo haberse llamado Agualote.

Pero, ¿Qué tal si en lugar de Agualote le hubiéramos llamado Akualotl o Akuilotl?

De hecho, el Diccionario de la Real Academia Española no registra la palabra, y la más similar es “agualotal”. Solo se usa en Costa Rica, Nicaragua y Honduras. En Costa Rica, se refiere a “una acumulación de agua en el suelo”, pero el vocablo es muy poco utilizado.

El nombre podría derivarse de las nacientes que existen en el río Agualote, conocidas en nuestros días como la fuente Amelia y la fuente El Patal, la primera en las cercanías del Liceo León Cortés Castro, y la segunda en Barrio Latino. Existió también otra naciente en el lugar conocido como el Bajo la Pila. Esa abundancia de agua pudo haberle dado el nombre a esta localidad. Sin embargo, si este fuera el caso, dada la gran cantidad de nacientes que hay en Costa Rica, deberían existir otros sitios con este nombre, pero no es así y en el territorio nacional, como ya hemos dicho, solamente esta localidad se conoce con ese nombre.

Es posible, entonces, que la palabra sea de origen indígena. De hecho, el Diccionario Náhuatl registra al menos tres palabras similares:

Akalotl: estanque

Akualotl: malicia.

Akuilotl: cuyo significado es insecto de río, quizás en alusión a la llamada mosca de mayo, o a los llamados hemípteros mencionados en “Aguautle”.  Esta es también una palabra de origen nahualt: a-huatl, de atl: agua, y huatli: bledos), es un sustantivo masculino en México, que se refiere a “una masa de huevecillos, casi microscópicos, producidos por ciertos insectos acuáticos del orden de los Hemípteros”.

Otra acepción es Aguilote que está relacionada con Akuilotl es Agüilote: del nahualt: a-kuilotl, de atl: agua, y kuilotl, de kuiloa: escribir, pintar.

Más información sobre la historia de Grecia (no contada) en mi libro Grecia la de América, publicada por HC EDITORES. (www.hamersalazar.com).

Última actualización: 21/01/2024