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Auditoría interna: de la revisión al valor estratégico

Gustavo Flores Oviedo Auditor General Corporativo Banco Popular y de Desarrollo Comunal |
Auditoría interna: de la revisión al valor estratégico

La auditoría interna ha dejado de ser, desde hace ya algún tiempo, una función limitada a la revisión posterior de procesos. Ese enfoque, aunque necesario, resulta hoy insuficiente frente a la complejidad del entorno financiero, la velocidad del cambio tecnológico y las crecientes exigencias de transparencia por parte de la sociedad.

Estamos ante una transformación profunda. La auditoría interna evoluciona hacia un rol preventivo, analítico y estratégico, capaz no solo de identificar riesgos, sino de anticiparlos, comprenderlos y contribuir activamente a la toma de decisiones.

La incorporación de herramientas como la analítica de datos, la inteligencia artificial y la automatización está redefiniendo nuestra forma de trabajar. Hoy es posible procesar grandes volúmenes de información en tiempo real, identificar patrones, generar alertas tempranas y fortalecer la oportunidad de las decisiones. Lejos de sustituir el criterio profesional, estas herramientas lo potencian y lo hacen más relevante.

Este nuevo enfoque también amplía el alcance de la auditoría. Ya no se limita a la revisión de procesos financieros tradicionales, sino que integra temas clave como la ciberseguridad, la gestión de riesgos emergentes, la sostenibilidad y los criterios ambientales, sociales y de gobernanza. En otras palabras, la auditoría moderna observa a la organización de forma integral.

Uno de los cambios más significativos es el rol que asumimos dentro de las instituciones. La auditoría interna está llamada a convertirse en un socio estratégico de la alta dirección y de los equipos de trabajo. Esto implica cercanía, conocimiento del negocio y colaboración con áreas como riesgos, cumplimiento y operaciones, siempre desde la independencia que define nuestra función.

En días recientes tuve la oportunidad de participar en un espacio académico en Guatemala, donde el intercambio con profesionales de distintos países me permitió confirmar que esta transformación de la auditoría interna es una realidad global. Las mejores prácticas convergen en una misma dirección: una auditoría más tecnológica, más preventiva y orientada a la generación de valor.

Para una institución como el Banco Popular y de Desarrollo Comunal, esta evolución es especialmente relevante. Somos un banco con una misión social clara, que requiere no solo solidez financiera, sino también confianza, transparencia y cercanía con las personas. En ese contexto, una auditoría interna moderna contribuye directamente a fortalecer la gestión, proteger los recursos y acompañar el desarrollo institucional.

Esto tiene un impacto directo tanto en nuestros equipos como en nuestros clientes. Para el equipo humano, implica contar con una auditoría que acompaña, orienta y aporta soluciones. Para nuestros clientes, se traduce en una institución más robusta, más confiable y mejor preparada para responder a sus necesidades en un entorno cada vez más exigente.

Este proceso también exige un compromiso permanente con la formación y la adaptación. Las normativas evolucionan, las tecnologías avanzan y los riesgos se transforman. La auditoría interna debe mantenerse en constante actualización, fortaleciendo sus capacidades técnicas y su criterio profesional.

Hoy, más que nunca, la auditoría interna tiene una responsabilidad clave en el equilibrio institucional. Su fortaleza no radica únicamente en el control, sino en su capacidad de generar confianza y contribuir al desarrollo sostenible de la organización.

Avanzar en esta dirección no es una opción. Es una necesidad para construir instituciones más sólidas, más transparentes y preparadas para el futuro. Y, sobre todo, para seguir generando valor a la sociedad, que es, en última instancia, la razón de ser de nuestro trabajo.

Última actualización: 24/04/2026