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SON LAS TRES DE LA MAÑANA

Lic. Edgar Alfaro Vargas/Historiador, Abogado y Notario Público. |
SON LAS TRES DE LA MAÑANA

Fue la muerte de su madre lo había afectado mucho, ya no era el mismo adolescente simpático, bromista y atento.

Andaba como sonámbulo, sin rumbo, ni motivación, ya no sonreía.

No era el muchacho alegre, pícaro, no conversaba con los compañeros del colegio.

Decían que hablaba mucho acerca de la muerte y del más allá.

Esos temas, acerca de morirse asustaba a quienes lo oían hablar, también a sus hermanos, tías y al Papá.

Cuando lo enviaron a vivir un tiempo con sus abuelos maternos, para que cambiara de ambiente y compartiera sus penas con la naturaleza, comenzó a delirar durante las madrugadas.

Fue entonces cuando Antonio se despertó a las tres de la mañana y decía con voz fuerte: ´´Son las tres de la mañana, muerte segura, juicio final´´.

Era la primera madrugada que Antonio dijo esa frase escalofriante, todos los que dormían en la casa de los abuelos, se despertaron llenos de temor. 

Los abuelos corrieron hasta el cuarto dende estaba Antonio con sus hermanos menores y de inmediato prendieron la luz y pidieron hacer oración.

Se dieron conversaciones entre la familia de Antonio, acerca de las creencias populares y paranormales que señalan, que entre las tres y cuatro de la mañana es cuando hay mayor actividad espiritual y hasta demoniaca.

Esas creencias se daban porque Nuestro Señor Jesús murió a las tres de la tarde, entonces se invertía esa hora a las tres de la mañana, simbolizando lo opuesto a lo divino.

Además, en el ámbito del terror y la parasicología, se dice que a esa hora es el momento en que ocurren sucesos extraños o se sienten presencias y anda suelta la muerte.

El temor de la familia era grande porque Antonio repitió durante varias madrugadas el mismo mensaje de terror, hasta que convencidos que podía ser como la hora de la misericordia, y un llamado a la oración, para contraponerla a la hora del diablo.

Fue así como se rezó la Novena de los Difuntos y se alargó por unos días más, hasta que Antonio dejó de tener las pesadillas en la ´´hora muerta´´. Aquí termina este cuento de angustia y pesar.

 

Última actualización: 24/09/2026