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La cancha de los de «patas peladas»: Reflexión sobre una “posible”donación y los que servimos en silencio

Ps. Roy Soto Shalom, Fraijanes CIOS |
La cancha de los de «patas peladas»: Reflexión sobre una “posible”donación y los que servimos en silencio

Quisiera iniciar estas líneas con total transparencia. Mi intención no es posicionarme a favor o en contra de la propuesta legislativa actual para la donación de un terreno a una iglesia cristiana en Cartago. No poseo la información técnica ni de fondo para emitir un juicio de valor sobre ese caso específico. Tampoco busco restar mérito a la extraordinaria labor de instituciones como Obras del Espíritu Santo, dirigida por el Padre Sergio, a quien admiro y aprecio profundamente, y cuya obra es un faro de luz en nuestro país.

Lo que me motiva a escribir es una profunda inquietud, una mezcla de asombro y una sutil decepción, al observar el tono de las críticas hacia esta propuesta. Me pregunto: ¿de dónde nace esta animadversión tan marcada? ¿Es puramente porque la beneficiaria es una iglesia evangélica? Esta reacción me hace reflexionar sobre si, más allá de la propuesta en sí, hay prejuicios subyacentes que nublan la posibilidad de evaluar el bien común.

Para intentar comprender este fenómeno, podríamos considerar otras tres razones que, más allá del factor religioso, alimentan este tipo de debates:

 * La Polarización y la Sospecha Política: En el clima actual, cualquier iniciativa proveniente del oficialismo es automáticamente recibida con escepticismo por la oposición y sectores de la ciudadanía, sin importar su mérito social. La desconfianza política tiende a priorizar el ataque partidista sobre el análisis racional del beneficio para las comunidades.

 * La Percepción de Falta de Transparencia: A menudo, las críticas surgen no por el qué, sino por el cómo. Si los procesos de selección y donación de recursos públicos no son percibidos como transparentes, basados en criterios técnicos y antecedentes comprobados, la ciudadanía reacciona con natural recelo, temiendo favoritismos en lugar de una verdadera ayuda.

 * La Tensión por la Escasez de Recursos: Ante la realidad de las limitaciones fiscales del Estado, la donación de cualquier activo público genera un debate legítimo sobre las prioridades. Sectores de la población cuestionan por qué se destina un recurso a una organización y no a otra, especialmente cuando hay carencias en salud, educación o infraestructura, sin entender que el apoyo a la labor social es también una inversión social fundamental.

Mi tema central, sin embargo, no es el debate en sí, sino lo que este debate visibiliza u oculta. En Costa Rica existimos muchas otras iglesias y organizaciones que, en silencio y con un esfuerzo sobrehumano, hemos dedicado años a brindar miles de ayudas. Atendemos a adultos mayores, niños, mujeres víctimas de maltrato, y construimos viviendas para quienes no tienen techo. Solo por citar un ejemplo, en nuestra organización, Shalom, estamos por entregar la casa número 80, y lo hacemos con una profunda vocación de servicio sacrificial.

Lo más desafiante de nuestra realidad es que operamos sin recibir un solo centavo de ninguna institución gubernamental, ni transferencias, ni ayudas en especie, ni recursos humanos. 

"Parimos" literalmente los recursos día tras día para servir a las comunidades más necesitadas. La carencia es latente en nuestro quehacer diario. 

Para sostenernos, sembramos fresa, tenemos una granjita y un pequeño restaurante. De ahí sacamos los recursos para pagar todas las cargas sociales y laborales, y lo que queda se destina íntegramente a los muchos programas de ayuda.

¿Cuánto diéramos porque algún diputado o diputada quisiera hacer algo así por nosotros? ¿O que lo hiciera por tantos otros que ruegan a Dios por recursos y que, si tuvieran las condiciones, multiplicarían su impacto exponencialmente?

Con todo el respeto, quiero dejar saber a nuestro país que no solamente Obras del Espíritu Santo existe en Costa Rica. Somos muchos más haciendo la diferencia. La gran distinción radica en que, siendo parte del mismo equipo y luchando contra los mismos flagelos sociales, algunos juegan a "pata pelada" y otros con zapatillas de marca.

Si esa iglesia beneficiaria tiene antecedentes comprobados de su labor social hacia, por y con los más necesitados, y carece de ese terreno para, no hacer cultos únicamente, sino para servir a sus comunidades, sería una digna beneficiaria. El servicio genuino no debe tener etiquetas que lo invaliden.

Reitero, finalmente, mi total aprobación, admiración y oraciones para que el Padre Sergio siga con su labor profética y le sigan llegando más y más ayudas. 

Pero también pido a Dios, con el corazón en la mano, que los que tienen el poder de visibilizar, canalizar, recomendar y evaluar los recursos del Estado, nos miren también a los de "patas peladas". Que nuestra labor, igualmente sacrificial y valiosa, sea reconocida para que juntos, con equidad, podamos seguir construyendo una Costa Rica más solidaria y justa para todos.

Comunidad Cristiana Shalom

Centro Diurno De Atención Integral Al Adulto Mayor Fraijanes

Centro de atención para la mujer

Granja del "Tío Charlie" Parque Recreativo

Restaurante y Cafetería El Abuelo

Última actualización: 02/09/2026