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Altas temperaturas por El Niño obligan a reforzar cuidados en conservación de alimentos, advierte UNED

Especialista señala que cerca de los 30 °C se aceleran la reproducción de microorganismos, el deterioro químico y la maduración de distintos alimentos.

Menos lluvias y mayor calor durante segundo semestre de 2026 podrían impactar desde la producción de alimentos hasta su adecuada conservación en los hogares.

Redacción/noticias@periodicomitierra.com |
Altas temperaturas por El Niño obligan a reforzar cuidados  en conservación de alimentos, advierte UNED

Las altas temperaturas que pueden presentarse asociadas al fenómeno de El Niño obligan a reforzar las medidas de manipulación, refrigeración y almacenamiento de los alimentos, debido a que el calor puede acelerar su deterioro, reducir su vida útil y aumentar los riesgos de enfermedades transmitidas por alimentos.

La advertencia la realizó el tutor de Microbiología de Alimentos de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), Edgar Gutiérrez Font, quien explicó que, aunque Costa Rica por su condición tropical está acostumbrada a temperaturas elevadas, los periodos de mayor calor requieren prestar especial atención a la conservación de los productos.

“Las condiciones más calurosas definitivamente pueden repercutir en la manipulación y la conservación de los alimentos y en los riesgos de exponernos a distintas enfermedades causadas por el deterioro de estos”, explicó Gutiérrez Font.

La UNED señaló recientemente que un eventual desarrollo del fenómeno de El Niño durante el segundo semestre podría provocar una reducción de las lluvias de entre un 10 % y un 30 %, acompañada de temperaturas entre 0,5 °C y 1 °C por encima de los valores habituales.

La universidad adviertió que la disminución de las precipitaciones y el incremento de las temperaturas pueden ejercer presión sobre la disponibilidad de agua, reducir la productividad agrícola, comprometer la disponibilidad de pasturas para el ganado y generar posibles repercusiones sobre los precios de productos básicos.

De esta manera, mientras las primeras advertencias de la UNED se concentraron en la prevención, el recurso hídrico y la producción agropecuaria, el análisis del académico incorpora otro eslabón de la cadena, la conservación segura de esos productos una vez que llegan a comercios y hogares.

Gutiérrez señaló que los alimentos que se encuentran entre los 5 °C y los 65 °C permanecen en una franja de temperaturas inseguras, el riesgo adquiere particular relevancia cuando las condiciones ambientales se aproximan a los 30 °C.

“Cuando nos acercamos a los 30 grados Celsius, la velocidad de reproducción, el deterioro químico y la maduración de los distintos alimentos ocurren mucho más rápido. Esto provoca que la vida útil sea inferior y que existan mayores riesgos”, detalló.

Los efectos de las altas temperaturas son particularmente importantes en alimentos frescos y con alto contenido de humedad, entre ellos, el experto mencionó productos como pollo, carne de res y cerdo, así como algunos vegetales que requieren refrigeración.

Sin embargo, el cuidado no debe limitarse únicamente a los productos que normalmente se mantienen refrigerados; alimentos que pueden conservarse a temperatura ambiente, como huevos y algunas frutas y vegetales, también pueden experimentar procesos de deterioro más rápidos cuando aumenta la temperatura.

Ante esta situación, el especialista recomendó que las familias consideren las condiciones ambientales al decidir cuánto alimento comprar y durante cuánto tiempo almacenarlo.

“Se recomienda que cuando compremos sea básicamente para el tiempo de consumo que estamos estipulando, si compramos gran cantidad de un alimento fresco y lo queremos guardar, es importante porcionarlo para cada vez que lo vayamos a utilizar”, indicó.

Agregó que, esta práctica permite retirar del refrigerador o congelador únicamente la cantidad necesaria para preparar cada comida, evitando someter reiteradamente una mayor cantidad de producto a cambios de temperatura.

Evitar contaminación cruzada. Otro punto fundamental durante los periodos de calor es evitar la contaminación cruzada, dentro del refrigerador, los alimentos crudos deben mantenerse separados de aquellos que ya fueron cocinados o que serán consumidos frescos, como las ensaladas.

“Si vamos a tener un pollo crudo, una carne molida o algún otro producto que desprende agua, es importante tenerlo dentro de un contenedor para que esa agua del producto crudo no se vierta en toda la unidad de refrigeración”, recomendó Gutiérrez Font.

En el caso de alimentos preparados que se conservarán para consumir posteriormente, el experto recomendó garantizar primero una cocción adecuada y almacenarlos protegidos en recipientes apropiados, procurando reducir las posibilidades de contaminación.

Utilizar recipientes que permitan identificar los productos y colocar información sobre qué alimento contienen y cuándo fue preparado facilita una adecuada rotación, “ojalá podamos poner algún tipo de información de qué producto es y cuándo se hizo, para asegurarnos de que se vaya consumiendo de forma fresca”, añadió.

No descongelar alimentos a temperatura ambiente. Una práctica que adquiere todavía mayor importancia ante temperaturas ambientales elevadas es la forma de descongelar los alimentos.

Gutiérrez recomendó trasladarlos del congelador al área de refrigeración y permitir que el proceso ocurra bajo una temperatura controlada, en lugar de dejarlos sobre una mesa o superficie de la cocina.

“Si vamos a descongelar alimentos que tenemos en el congelador, es importante hacerlo en refrigeración, ya que si lo hacemos a temperatura ambiente y con las temperaturas elevadas que podemos llegar a presentar, el producto va a ser mucho más susceptible al deterioro”, explicó.

Acotó que, “esto nos puede generar impactos importantes en la salud de los consumidores y la posibilidad de que haya enfermedades de transmisión por vía alimentaria”, puntualizó el especialista.

Y concluyó: “Planificar las compras, mantener una adecuada refrigeración, separar productos crudos y cocidos, almacenar correctamente los alimentos preparados, rotar las existencias y descongelar dentro del refrigerador son acciones cotidianas que pueden contribuir a disminuir el deterioro de los alimentos y reducir riesgos para la salud durante periodos de mayor temperatura”. 

Última actualización: 08/09/2026